El punto clave del proceso constructivo de Lara Ruiz reside en la transformación. En CDC (Construir-Deconstruir-Construir), las piezas se asocian mediante módulos que trazan una figura geométrica que está sujeta al cambio y la variación de sus formas, al montaje y al desmontaje; pueden aparecer como esculturas aisladas o pueden hacer del espacio su escenario particular, pues la propia sala actúa como soporte.

Pero Lara Ruiz no está creando un espacio sin construir, si no, como la propia artista hace referencia, se trata de la búsqueda, pero también de la fuga del «espacio basura» –denominado así en las investigaciones de Rem Koolhaas–, ya que CDC profundiza en el concepto y va más allá, no configura una arquitectura modular, si no el puro material es el que adquiere protagonismo, absorbe el «espacio basura» y lo transforma a placer, invade el aire, quiebra la neutralidad de las paredes y altera sus elementos con su capacidad de reproducción retornable.

La base de la obra de Lara Ruiz, como soporte, es el PVC –un material plástico utilizado comúnmente para aislamientos y tuberías–. Las características que ofrece este material giran entorno a los conceptos anteriormente analizados concluyendo, que: estandarización = transformación, una combinación con la que la artista reflexiona sobre las posibilidades de la escultura expandida en el arte actual.

En la obra de Lara Ruiz, las piezas no se sujetan únicamente a la materia. El movimiento, el color y la luz actúan como agentes principales en su diseño y disposición. Tubos estandarizados, sujetos a la prefabricación y el montaje, se muestran de manera objetual, despojándose de su función primaria, la de-suministración.

Texto curatorial completo de Beatriz Pereira

Colección de dibujos de la serie CDC 2019-2020